ContactoA los argentinos a menudo se nos describe como agrandados. Un chiste que circula en España dice: “El mejor negocio es comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que él cree que vale”. Esto se refiere a lo que muchas personas piensan de sí mismas. Pero si se les pregunta a los argentinos por los políticos que los representan, arreciarán las críticas. Pensar así sobre los políticos no se diferencia mucho de tener una visión negativa (¿o prefieren que diga no-positiva?) sobre la sociedad en su conjunto. Los políticos emergen de ella y son además, elegidos por ella. Además en general las críticas incluyen lo que “venimos haciendo mal por decadas”, con lo cual queda más claro que los reproches están dirigidos, sino a la sociedad toda, por lo menos a una gran parte de ella. Quien habla así, de alguna manera mira desde afuera nuestros “terribles males”. Aún cuando parezca incluirse diciendo: “lo que nos pasa es…”, el solo hecho de tener “lucidez” para esa crítica, parece elevarlo un escalón por arriba de quienes “se obstinan en defender lo indefendible”. Así el problema consistiría en que el resto de la sociedad es; ignorante, corrupta, inútil o el epíteto que más les guste. Esta puede ser una posición individual o grupal, según sean uno o varios los que “la tienen clara”. Me pregunto, ¿es verdad que Argentina es un “desastre”?
Una comparación habitual en los últimos años se ha presentado con Chile y Brasil. En Artepolítica se está hablando de todo esto aquí y aquí. Por eso me pregunté también, ¿Es verdad que Chile y Brasil son: “Paises en serio”, “tienen políticas de estado”, etc?
Como respuesta a estas preguntas, me pareció interesante realizar algunas comparaciones entre estas tres sociedades, sobre la base de datos que sean lo más objetivos posibles. Verificar cuánto hay de real y cuánto no, en las críticas que se hacen a nuestro país. Elegí los siguientes parámetros : salud, educación, economía, seguridad y calidad democrática. En todos los casos procuré la mayor fiabilidad y actualidad posible, por supuesto si alguno de los comentaristas tiene datos para agregar o contraponer, sería interesante que lo haga. También agrego muchas referencias a otros paises, para ubicar mejor nuestra situación respecto del mundo.
Sobre el derecho a abortar de una niña de 12 años que fue violada
A las 21.05, por JuanIgnacioIglesias |
(7)
Re kirchnerista este blog, eh
A las 20.45, por Escriba |
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Balance del gorilismo olímpico
A las 20.32, por Mono Gatica |
Por una salud digna
A las 16.02, por Alejandro |
(5)
Los métodos represivos de Schiaretti
A las 14.34, por Tux |
(4)
“Esto no es política”: una política
A las 10.35, por balvanera |
Schmidt y una (¿la?) crítica ¿definitiva? al periodismo
A las 1.34, por Puri |
Solanas y el exabrupto
A las 0.34, por Mariano |
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Ficciones, J. M. Pasquini Durán, Página/12.

Pago al Club de París: el decreto sacude la estantería del Central, Alcadio Oña, Clarín.

Plan económico y plan de exterminio, Carlos Slepoy, Página/12.

El tren, Sandra Russo, Página/12.

Complotes, Martín Caparrós, Crítica.

Cobos avanza en su armado político, Daniel Miguez, Página/12.

Con un vagón de acusaciones para tirarse, Martín Piqué, Página/12.

Martini: A favor de los más chicos, Tomás Lukin, Página/12.

La gran tentación autoritaria, Carlos Fuentes, La Nación.

El irresistible ascenso de Obama, Tomás Eloy Martínez, La Nación.

En las últimas semanas hemos visto a varios liberales locales expresar su amor por Brasil. Por su país, por su Estado, por su partido de gobierno (el Partido de los Trabajadores), por su Presidente, su política económica, por su grandeza, por su proyecto.
Ahí la vi por tele a Beatriz Sarlo, charlando con Joaquín Morales Solá. Beatriz señalaba que a Lula se lo ve “portador de un proyecto”, que va más allá de un partido. Que allá hay acuerdos básicos. Y que Brasil puede no avanzar por un tiempo, pero que nunca retrocede. Reconoció, claro, que tiene la distribución del ingreso más desigual del mundo.
Robert Castel en la CGT
A las 23.47, por Juan |
¿Qué culpa tiene el tomate?
A las 13.51, por Julian |
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Facultades alteradas
A las 12.31, por Alejandro |
(19)
Tapar el sol con la mano, Pino Solanas, Crítica.

El concesionario afortunado, Raúl Dellatorre, Página/12.

“Persecución política”, Adriana Meyer, Página/12.

“Todo esto fue un sabotaje”, Daniel Miguez, Página/12.

¿Complot o hartazgo?, Javier Navia, La Nación.

Sabotaje, bronca y vandalismo en el ferrocarril Sarmiento: les prendieron fuego a 8 vagones , Nicolás Pizzi, Clarín.

Un día de violencia, no de furia, Ricardo Roa, Clarín.

Cambiar para que nada cambie, Rosendo Fraga, La Nación.

La derecha corporativa, Artemio López, Crítica.

The Resentment Strategy, Paul Krugman, The New York Times.

Anteayer escuchaba la interesantísima entrevista que Gerardo Fernández le hizo a Lucas para la radio. Ayer veía, gracias a Artepolítica, la columna de opinión que Pablo Castillo publicara en la maravillosa y novel sección “La Ventana” de Página/12.
El viernes pasado, más de 30 bloggers y comentaristas estuvimos reunidos unas tres horas, convocados por la Comunidad de AP, debatiendo el presente y el futuro de los blogs políticos en Argentina (bah, mentira. De eso hablamos un ratito. Más tiempo le dedicamos al presente y al futuro de los blogs nac&pops y mucho más tiempo aún al presente y al futuro del kirchnerismo, el PJ, el progresismo y el campo popular. Un simposio lingüístico, con una barra brava aduciendo que esos términos son sinónimos, otra tribuna al grito de “progresismo y pejota, no es lo mismo y se nota” y hasta no faltó el iluminado francotirador que sentenció: “e un oxímoron, má que sinónimo, oxímoron”)
Digresión: después de la reunión de Artepolítica fuimos gentilmente invitados a participar del debate organizado por los compañeros de Generación Política Sur. Ya lo había contado hace tiempo, pero vale insistir con lo de estos pibes. Viernes por la noche. Empanadas, vino y más de 100 jóvenes (de verdad, los conté –manías de militante-, cuando llegué a cien me quedaba todo un ala del salón y preferí concentrarme en cuestiones más productivas: tratar de aprender algo de economía). Un amplio arco ideológico y partidario(¿?) convocado por GPS: compañeros de La Cámpora, del Frente Transversal, del Evita, sueltos, independientes, perucas sin apelativos nominativos y una amplia delegación del sabatellismo juvenil, haciendo muy bien los deberes de la seducción. Ojo al piojo con el sabatellismo: cosecharán lo que siembran si siembran para hacer panes negros y no baguettes progres. Van bien, me gusta.
Pero volvamos a lo que es el origen de este post: el presente y el futuro de los blogs políticos en nuestro país.
Lo primero: ¿cuál es el objeto de un blog político? ¿Hay un objeto común? ¿Hacer periodismo 2.0? ¿Hacer política desde un nuevo soporte? ¿Construir algo desde afuera de los ámbitos tradicionales?. En este sentido, las preguntas de Pablo Castillo suenan muy atinadas:
“¿quiénes son, en definitiva, estos personajes? ¿A quiénes se dirigen? ¿Son solamente presunciones narcisistas? ¿Prácticas discursivas de un sector de la clase media intelectual –en general urbana– que navega sin referencias político-partidarias visibles? ¿O bien son aquellos que buscan en los blogs un lugar de anclaje, de construcción de vínculos y de nuevas comunidades asociadas?”
¿Entonces dónde lo ponemos al General?
A las 19.20, por Cabecita |
(12)
Discurso de Rossi / Noche de tapas
A las 18.24, por OMIX |
(5)
Sólo sé que no se nada pero quiero más
A las 16.51, por la pulpera de Santa Lucia |
(6)
La pseudo izquierda y los medios
A las 14.43, por Rob Rufino |
(17)
Pronósticos y MenSajes No positivos. (A propósito de los “bonellis” y pronosticadores políticos)
A las 11.06, por homoerectus |
(3)
Narcotraficantes mexicanos en campaña de relaciones públicas, El Nuevo Herald

La hora de reparar, Mario Wainfeld, Página/12.

Un conflicto que no para de crecer, Adrián Ventura, La Nación.

Mendoza y “la guerra contra el delito”, Diego Lavado, Alfredo Guevara, Mariana Hellín y Pablo Salinas, Página/12.

El “maximin” de los Kirchner, Mariano Grondona, La Nación.

Rouquie: “Redistribuir supone conflicto”, Fernando Krakowiak, Página/12.

Caníbales en el menú, Reynaldo Sietecase, Crítica.

Arrancó la nueva temporada de “Rosqueando por un sueño”, Silvio Santamarina, Crítica.

Los problemas territoriales, puertas adentro del país, Carlos Reboratti, Clarín.

El derrotero de la Sociedad Rural Argentina, Norma Giarraca, Crítica.
(3)Todo mezclado, Juan Gelman, Página/12.

El retorno de las “potencias”, Juan-José López Burniol, El País.


Sí. Ya hablamos mucho, tal vez demasiado, sobre los factores que hicieron que el punto final de la historia de la 125 lo ponga Cleto. Que las deficiencias en la construcción política, que las contradicciones en la construcción de estado, que los errores comunicacionales y los fierros mediáticos. Esta vuelta, a riesgo de aburrir, voy a volver sobre lo mismo pero desde un punto de vista que, al menos a mí, no se me había ocurrido. Para llamarlo de alguna manera pongamosle: la percepción subjetiva de la intervención estatal.
Si bien no es el único factor que atravesó el conflicto “campo vs gobierno”, hay consenso en que la postestad del estado de intervenir en la economía fue uno de los ejes de la disputa. El estado quería intervenir para preservar un modelo macroeconómico que promueve el empleo y la diversificación productiva (la industria y los servicios exportables) y, de paso, redistribuir ingresos. Sobre esto último se chicaneó mucho y mal. Que lo de los hospitales y escuelas apareció recién un mes después de desatado el conflicto, que en realidad lo querían para pagar deuda, etc. Aclaremos este punto, antes de seguir, porque mucha gente del campo progresista e incluso mucha gente del palo, lo sigue repitiendo. Aunque la plata recaudada se hubiera utilizado para pagar deuda la medida hubiese sido redistributiva, porque los recursos para pagar la deuda el fisco de algún lado los tiene que sacar, y si se los saca al segmento más rico de la población (chacareros con más de 10 ha en la pampa húmeda entran acá) está haciendo a la política tributaria más progresiva. Incluso si la plata se la hubieran fumado la medida hubiese tenido un sesgo progresivo, ya que iba a bajar el precio de los alimentos, que tienen una participación mayor en la canasta de consumo de los pobres que en la de los ricos.
Lo mismo que al campo:
A las 13.39, por Americo del Verbo |
(5)
El Vuelo de la Locura
A las 12.34, por CarpeDiem |
(5)
Club de París : orígenes de una deuda.
A las 11.48, por Mariano |
(7)
Probá Chrome
A las 10.18, por Pablo |
(9)
MACRISMO = MASRACISMO
A las 0.01, por OMIX |
(65)
Comienza juicio a empresario venezolano implicado en el ‘Valijagate’, El Nuevo Herald.

Una decisión política necesaria y de valor, aunque todavía insuficiente, Eduardo van der Kooy, Clarín.

Como antes pero distinto, Mario Wainfeld , Página/12.

6706 millones para ponerse al día con el Club, David Cufré, Página/12.

La confianza, Alfredo Zaiat, Página/12.

La señal de un gobierno debilitado, Miguel Bonasso, Crítica.

Necesidad y no virtud, Néstor O. Scibona, La Nación.

Reservas por imagen, Carlos Pagni, La Nación.

Blog, bloggers y blogósfera, Carlos Eduardo Cortés S., Página/12.

Los blogs políticos, Pablo Castillo, Página/12.
(3)Para entender la crisis: la hipótesis de Minsky, Alejandro Nadal, La Jornada.

Ya sé que me van a cascotear. Pero a los problemas hay que enfrentarlos. Hemos hecho uso y abuso del ladriprogresismo, significante acuñado por uno de los poetas más vigorosos de la blogósfera. Sin embargo, no hemos logrado todavía acuñar nuestro propio vocablo para designar a aquellos dirigentes que, nutriéndose simbólicamente de distintas versiones de la cosmogonía peronista, se las han ingeniado para mantener a sus gobernados en la más abyecta indignidad. En palabras del compañero Artemio López, a quien hace días le reclamé que pusiera su creatividad al servicio de esta carencia discursiva del análisis político, la cuestión es “cómo denominar a ese raro fenómeno de noble administración de degradación social y personal, (sobre todo personal) sin límites a la vista…”.
Creo que nuestra imposibilidad de ponerle nombre a “ese fenómeno raro” tiene una explicación bastante simple: nuestros esfuerzos han estado principalmente dirigidos a explorar la imposibilidad de traducir los valores que podrían convertir a este país en uno más justo (democracia, equidad, participación, desarrollo, y todas esas cosas lindas) en un proyecto de gobierno. En esa exploración, fue mucho más importante construir una crítica de los procesos y personajes políticos que fracasaron en sus intentos de convertirse en alternativas de poder, que darle palos a los que, teniendo el poder, no encarnaban nuestros valores. La bibliografía sobre este tema es extensísima. Ya que estoy obligado a la injusticia voy a referir a una entrada de MEC, pero todos sabemos que por este tema han transitado largamente tanto el Escriba como Mendieta, por nombrar solo a los locales. La última versión de este debate es la querella entre el progresismo blanco y el progresismo negro (nacionalismo popular), desatada por la carta de D´Elía a partir de un razonamiento que ya había desarrollado en nuestra videoentrevista. Si bien la preocupación por el ladriprogresismo está plenamente justificada por el hecho de que se puede construir poder sin transformar la realidad pero no se puede transformar la realidad si construir poder, dejar vacante el análisis del equivalente peronista al ladriprogresismo, es doblemente peligroso. Primero, porque deja la pelota picando para que la crítica gorila acuse a los choriperonistas no de ser poco populares sino de serlo demasiado. Segundo, porque cualquier proyecto político que busque el avance de los sectores populares deberá disputar con quienes -en algunos casos desde hace varios años- controlan los territorios donde esos sectores tienen una presencia cuantitativa y cualitativa más fuerte.
Transversalidad
A las 23.25, por la pulpera de Santa Lucia |
(8)
docentes, padres y estudiantes: paro y movilización
A las 22.30, por balvanera |
(2)
Dictadura del empresariado
A las 19.57, por Natanael |
(5)
Adiós a Mauricio Cafetero
A las 14.12, por CarpeDiem |
(3)
La vuelta del Radicalismo
A las 12.35, por Mariano |
(9)
Pensar una construcción política, Mario Toer, Página/12.
(1)Kirchner, tras un plan de emergencia electoral para 2009, Carlos Pagni, La Nación.
(1)Cuentas públicas: la Nación gana y las provincias pierden, Alcadio Oña, Clarín.

Los ruralistas salen en busca de votos, José Crettaz, La Nación.

Disclosures on Palin Raise Questions on Vetting Process, Elisabeth Bumiller, New YOrk TImes.

A New Twist in the Motherhood Debate, Jodi Kantor and Rachel L. Swarns, New York Times.

Especialistas destacan la capacidad de la UCR para regenerarse, Lucrecia Bullrich, La Nación.
(9)Sitios de Internet protestan contra la censura en Turquía, Enciclomedios.

La democracia argentina (1983-¿?) no es débil: es ineficaz. Puede soportar levantamientos militares, la “reforma” del Estado, las renuncias de presidentes, las crisis económicas y sociales, el debilitamiento de los partidos, las tensiones del federalismo, los conflictos con diferentes sectores sociales, y más. Pero no puede siquiera plantear soluciones para buena parte de la amplia gama de problemas que viene enfrentando la Argentina en este último cuarto de siglo. Más aún, muchas de las políticas estatales exitosas que hoy existen son anteriores a la transición democrática. Tal es el caso de la campaña antártica, el INTI y el INTA, la CNEA, el INDEC, la educación superior, el ISEN, y algunos otros pocos etcéteras.
Vulgarmente, la ineficacia de la democracia argentina suele notarse en contraste con la supuesta excelencia de nuestro Gran Hermano: el ex Imperio del Brasil. Siempre escuchamos lo mismo: “Brasil tiene políticas de estado y Argentina no”. La falacia de ese argumento queda develada en esta excelente nota. Sin embargo, es imposible no darse cuenta de que la definición de la política hacia Paraguay por parte de Brasilia es, vista por nosotros, los plateístas de la Plaza de Mayo, de un lujo al que no estamos acostumbrados por estos barrios.
Si acordamos en que en ninguno de los dos países el Estado logra garantizar la universalidad de los derechos políticos, civiles y sociales que yacen en el núcleo de la democracia ¿dónde radica la diferencia que ambos países tienen en la calidad de algunas de sus políticas de estado?
Pues en que Brasil tiene una elite de y para su democracia y Argentina no.
Así de simple. Argentina no tiene una elite de la democracia. O acaso alguien puede indicar dónde están hoy los jóvenes maravillosos de la primavera democrática. O, tal vez, los chicos dorados de las reforma y el ajuste. ¿Y dónde los futuros líderes políticos, sociales, sindicales?. No están en ningún lado, porque en la Argentina las políticas nunca pagan. No paga ser técnico de un ministerio, no paga ser investigador o docente del sistema público, no paga (a esta altura) ser médico o ingeniero al servicio del Estado. Y no sólo porque los sueldos sean bajos. No. Porque no sólo de dinero viven quienes quieren participar de un proyecto para la democracia. No paga porque nadie ha podido crear aún un horizonte de sentido en el cual inscribir la tarea de esos actores. La democracia argentina perdió inmediatamente su mística. De hecho jamás tuvo una mística propia, solo una prestada por la oposición a la noche dictatorial. La democracia argentina no enamora. Pocos piensan en sus instituciones -incluso en sus instituciones no estatales- como herramientas con las cuales transformar este país en un país más justo.
Deja vu
A las 21.26, por la pulpera de Santa Lucia |
(5)
Sobre la Democracia, su elite y los sectores populares con voluntad.
A las 21.26, por diegolopez22 |
El Estado de las clases medias. (A proposito del artículo de Santiago Diehl)
A las 18.40, por homoerectus |
(5)
¿Cómo becar si no?
A las 11.08, por el furcio |
(8)
Comentarios en las lecturas y problemas con el mail
A las 10.59, por Pablo |
(8)
Las cosas del poder, Eduardo Aliverti, Página/12.
(1)Planes K: vuelve a circular la idea de reformar la Constitución bonaerense, Eduardo Aulicino, Clarín.

Una inesperada lista rival, Martín Piqué, Página/12.

La clase media y el éxito, Santiago Diehl, Página/12.
(2)Propietarios, Sandra Russo, Página/12.

Aerolíneas, donde todo huele mal, Carlos Pagni, La Nación.

Maristella Svampa: “Se invisibilizó el campo crítico”, Laura Vales, Página/12.

El simbolismo de Rául Alfonsín, Rosendo Fraga, Crítica.
(1)En busca del tiempo perdido, Martín Dinatale, La Nación.

Chávez Threatens to Expel American Ambassador, Simón Romero, NYTimes.com.

Link by Link - Don’t Like Palin’s Wikipedia Story? Change It, Noha Cohen, NYTimes.com.

Este tema es uno de los factores de la actual crisis política del kirchnerismo, ya que la transversalidad tiene mucho que ver con el apoyo de la clase media. Se puede encarar desde muchos ángulos distintos. Recientemente leímos la carta de D’Elia (se siguen recibiendo firmas en apoyo de Luis, aquí) que sin dudas está relacionada con este tema, ya que el “progresismo blanco”, para usar su expresión, era uno de los sostenes de la transversalidad. Pero, más allá del análisis general que realiza él, ¿cómo fueron ocurriendo concretamente los hechos? ¿Cuándo y por qué se fue resquebrajando la relación con los distintos protagonistas? Me propongo aquí revisar las modificaciones que fue experimentando la vinculación del kirchnerismo con algunos actores principales de la transversalidad y de qué modo se tradujeron esas modificaciones en pérdidas de apoyo.
Ocaña - Basteiro
Puede sorprender que comience hablando de dos transversales que hoy son parte del proyecto Kirchnerista. Pero mi intención es mostrar que esto también tiene sus costos políticos. La situación ambigua de apoyar a xxx, pero no unirse a xxx, es muy difícil de mantener en el tiempo, tarde o temprano la tendencia es unirse o separarse, y este es para mi uno de los problemas de la transversalidad. En el caso de Ocaña y Basteiro, hoy en día nadie se acuerda que son transversales, se los considera sin más, del mismo palo. En este sentido se han sumado al oficialismo y esto sería algo bueno para el gobierno, sin embargo se diluye el efecto que tenían como representantes de otros espacios. Cuando desde los medios dicen “el kirchnerismo se está quedando solo”, no vale como respuesta “¿Cómo?, si aquí está Ocaña, si allí está Basteiro”, no, hoy son parte del Kirchnerismo. De este modo, aún los que apoyan, a su manera abandonaron la transversalidad. Ejemplos de actores que mantengan el “apoyo crítico” podrían ser Sabbatella y Heller, sin embargo este último relativamente, ya que tras su candidatura a vice de Filmus, también quedó unido, aunque sea mediáticamente, al Kirchnerismo.
Solos en la Madrugada
A las 21.28, por CarpeDiem |
(2)
El progresismo negro como relato épico
A las 16.24, por Charlie Boyle |
(14)
Sebreli en Perfil
A las 14.53, por Ana C. |
(111)
Secuela 1
A las 11.54, por don segundo |
(33)
Los dos Hugos en una misma vereda, Martín Piqué, Página/12.

Piezas de un rompecabezas, Mario Wainfeld, Página/12.

El cuco de La Haya, Santiago O’Donnell, Página/12.
(2)Parece nomás que al campo le agarró el hambre política, Julio Blanck, Clarín.

Los Kirchner prefieren seguir así, Eduardo van der Kooy, Clarín.

Fe, dinero y poder, Horacio Verbitsky, Página/12.

La percepción de un gobierno a la deriva, Fernando Laborda, La Nación.

EE.UU. advierte: la Argentina debe acatar los fallos del CIADI, Marcelo Cantón, Clarín.
